¿Complicamos el sexo?

La Sociedad occidental complica el sexo de manera excesiva, cuando en realidad se trata solo de un acto lúdico destinado a producir placer y bienestar. El sexo desligado del amor debería ser tan simple como disfrutar de un plato o de una bebida que nos apetece en un momento determinado. Se sobreentiende que no olvidaremos el respeto hacia el otro ni tomar las debidas precauciones sanitarias. ¿Por qué a menudo no es así?
   La religión ha puesto su grano de arena al asunto (diríase una roca más que un grano) insistiendo en el sexo ligado a la procreación y en un entorno de absoluta legalidad matrimonial. Ha fomentado, además, el sentimiento de culpa ante las prácticas por placer, solitarias o en compañía. Mostrando un profundo desconocimiento de las necesidades humanas, ha facilitado los abusos, la fertilidad descontrolada y la misoginia. Y no es la única culpable. Todo individuo normalmente constituido alberga en su interior un policía, un juez y un represor.
   Aparte de sus efectos saludables, el sexo es un placer barato al alcance de la mayoría y capaz de satisfacer a cualquier grupo de edad (Ahí va un video muy bonito, que les recomiendo).
   Pero con el paso del tiempo nos volvemos difíciles. ¿No debería ser al revés? La edad nos vuelve menos atractivos. A todos. Esta sensación de pérdida de belleza en una sociedad cruel que se rige por criterios estéticos puede amilanarnos, haciéndonos perder de buenas a magníficas experiencias. Es el momento de recordar que la edad nos vuelve también más expertos y capaces de controlar todo tipo de situaciones.
   Más importante de decidir si el físico del otro nos atrae o no y si estaremos a la altura de sus expectativas, es no dejar escapar situaciones en las que se produce ese momento de provocación, de magia o de perfecto posicionamiento de los astros, y dejarnos llevar. A ciertas alturas de la vida no se busca un padre/madre para los hijos y un encuentro fortuito con final feliz puede remontarnos más la moral que aquella vez a los dieciocho, cuando nos llevamos al huerto al bonito/a de la clase.



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