El vergonzoso Día de la Mujer

El 8 de marzo cerró con una “gran participación en todos los actos”, “celebrando los logros alcanzados”, con “avances significativos pero insuficientes”. La agenda de actividades formativas, institucionales y culturales fue apretada, en un intento de mostrar una gran apertura mental y con mucha hipocresía de por medio. Porque, aunque desde el día lejano en que se abrasaron 123 mujeres en aquella fábrica textil de Nueva York han cambiado cosas, la esencia del problema persiste. ¿La prueba? En 2016 hemos celebrado otro Día de la Mujer. ¿No es una vergüenza? Los "Días de" se celebran para recordar a los enfermos o las minorías.¿Así nos ven?
   Mucho se ha escrito sobre las causas, múltiples y variadas, de esta supuesta inferioridad de la mujer respecto al hombre cuando, de hecho, lo que debería haberse destacado son las diferencias entre uno y otro sexo, diferencias que hacen que ambos se complementen a la perfección, diferencias destinadas a conseguir una humanidad más perfecta. 
   En Europa desde el siglo XVII se han hecho no pocos intentos, muchos de los cuales con éxito, para equiparar los sexos. La lucha femenina ha conseguido el derecho al voto, al estudio y al trabajo. Su igualdad con el hombre queda plasmada en multitud de documentos oficiales de organismos internacionales, un bla, bla, bla de buenas intenciones, que el día a día desmiente (acoso en los transportes, llamadas de auxilio, muertes por violencia doméstica).
   Los “avances insuficientes” se encuentran fundamentalmente en la necesaria educación desde la cuna. Mientras encontremos familias que no tienen inculcada la noción de “mismos derechos”, mientras desde el parvulario niños y niñas no reciban un “trato idéntico”, mientras la sociedad sobrevalore el sex appeal de cantantes y actrices (para disfrute del hombre), mientras los medios de comunicación sean sexistas, no iremos a ninguna parte y así nos quedaremos, celebrando año tras año la tomadura de pelo del Día de la Mujer.
Por los siglos de los siglos…
   En 1977 la ONU invitó a todos los Estados a celebrar el Día Internacional por los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional, unos deseos utópicos que hacen dudar de la inteligencia y los conocimientos de quienes los propusieron y de quienes creyeron que la firma consensuada de unos documentos iba a solucionar algún problema. Vamos, como lo de reducir la pobreza mundial: sólo palabras para quedar bien; es obvio que en la mayor parte del mundo no se están aplicando las políticas económicas adecuadas para conseguir ni igualdad ni paz.



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