¿Viejo verde, síndrome de Peter Pan u hombre con suerte?

Conocí a un hombre bien parecido, de 72 años de edad, en una cena. En cuanto pudo meter baza en la conversación general de la mesa, alardeó ante todos nosotros de tener una hija recién nacida, fruto de su relación con una joven de 25 años de edad, a la cual conocía desde los catorce. Se mostraba encantado por aquella situación especial y le divertía el hecho de que su hija fuera una tía más joven que sus propios sobrinos. Aseguró que su vida de pareja en la cama y fuera de ella iba viento en popa y que tenía la intención de disfrutarla mientras pudiera.
Todos los de la mesa le sonreímos y apoyamos, como exigen las buenas maneras en sociedad; obviamente nadie creyó oportuno lanzar ciertas opiniones. Miré a mi alrededor: sabía que las mujeres nos inclinábamos por aquello del “viejo verde” y que a los hombres les corroía la envidia. ¡Sana!, eso sí.
   Antes de que ustedes opinen, expondré los datos que conozco: el septuagenario estaba de buen ver y tenía un carácter alegre; era propietario de un restaurante modesto aunque bien ubicado que, según advierte Trip Advisor, cuenta con buenas calificaciones; desconozco todo acerca de su joven pareja, de la que el hombre no habló; en cambio mostró una foto de su hija menor.
   Yo me hice algunas preguntas:
-¿Por qué una mujer de 25 años se junta con un viejo? ¿No le da asco compartir cama con un hombre arrugado y de carnes fofas que podría ser su abuelo?
-¿Qué posibilidades de supervivencia tiene una pareja que se lleva 47 años?
-¿Cuánto tiempo le queda al padre para ver crecer a su hija? (Si no logra vivir hasta los 90, no llegará ni a la mayoría de edad de ella).
-¿Por qué, para un hombre, tener un hijo a esta edad es tan satisfactorio? Tal vez para demostrar que todavía funciona en la cama (algunos se jubilan a los 40 o 50). Tal vez porque, desde el punto de vista de la biología evolutiva, el macho está programado para hacer prosperar su semilla a cualquier edad.
-¿Qué pasaría si el caso se diera con una mujer de 72 años y un hombre de 25? Desde luego la mujer no podría ser madre; y algo más: todos pensarían que él es un gigoló profesional. ¡Seguro!
      Agradeceré la opinión argumentada de los hombres que lean este artículo. ¡Y de las mujeres! Si no quieren dejarla en el blog, les ruego que me la manden a cnlafay@gmail.com. Sacaré un resumen próximamente.
(foto libre de Pexels.com)

   

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