Debo ponerme a dieta: desayuno

A lo largo de la vida la mayoría de nosotras ha exclamado muchas veces "¡Debo ponerme a dieta!" sin imaginar que esta frase es errónea. La idea correcta es: "Debo cambiar mi forma de comer".
      Para un estilo de vida sano se recomienda ingresar más calorías cuando más se van a usar. Hoy sabemos que tan importante como el qué son cuándo y en qué orden. Si uno trabaja de día y duerme de noche la ingesta más importante debería ser la del desayuno, a elegir entre una amplia gama de alimentos: leche, café, té, cacao, hierbas; zumo de naranja o fruta; pan o tostadas con mantequilla, margarina, mermelada, queso o embutidos; cereales; bollería. Sin embargo hay que tener en cuenta algunos aspectos.
      La leche a menudo no sienta bien porque con la edad se pierde la lactasa, enzima que la metaboliza; para solucionarlo el mercado nos ofrece todo tipo de substitutos de la leche normal. Hay que cuidar el nivel de colesterol y tomar grasas en poca cantidad. La margarina se desaconseja por contener a menudo aceites no saludables; el aceite de oliva contiene grasas más adecuadas. La bollería industrial suele llevar demasiado azúcar, grasas y conservantes.
     Para olvidarnos del estreñimiento es aconsejable desayunar un bol de cereales con alto contenido en fibra (all bran); se pueden tomar con leche, zumo o incluso agua, y constituirán un desayuno completo si se mezclan con avena, copos de maíz o de arroz, pudiéndose añadir frutos secos y frescos. La fibra regulariza el tránsito intestinal y, si nunca se ha tomado, hay que esperar quince días para que este sistema surta efecto. Los cereales son, además, fácilmente digeribles por todo el mundo.       
     
       Y tú, ¿qué desayunas? Cuéntame. 


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